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Ya empezamos: ChatGPT comenzará a mostrar anuncios con “filtros emocionales”

Más de mil millones de personas usan ChatGPT cada semana, y ahora cada una de ellas podría toparse con un aviso publicitario justo al lado de la imagen que acaba de pedirle a la inteligencia artificial. Esta es la nueva apuesta de OpenAI para aumentar la recaudación de su ya millonario negocio, aunque Europa ya tiene en la mira cómo va a comportarse.

Según informó TechCrunch, OpenAI está sumando anuncios visuales a su oferta publicitaria, de modo que aparecerán junto a las imágenes que los usuarios pidan generar. Las pruebas comenzarán este mes, aunque (por ahora) sólo en Estados Unidos y con un grupo inicial de anunciantes.

Publicidad con imágenes y “filtros emocionales”

De acuerdo con The Next Web, el formato mostrará productos en uso o las experiencias que permiten. Estará claramente etiquetado y separado de la imagen que se está creando, con OpenAI asegurando que la publicidad no influye en las respuestas que entrega ChatGPT.

Pero lo más llamativo es cómo se decidirá cuándo poner avisos y sobre qué. Según el medio, la compañía usa resguardos que evalúan si una conversación es emocionalmente vulnerable, sensible o inadecuada antes de mostrar un anuncio. Dicho en simple, la idea es que el sistema no te ofrezca un nuevo collar, digamos, justo cuando le estás contando que ayer murió tu perro.

Para revisar que los avisos no aparezcan junto a contenido que dañe la reputación de algún anunciante, OpenAI decidió trabajar con las empresas DoubleVerify e Integral Ad Science. Según The Next Web, ambas firmas lo evaluarán en un entorno controlado y sin acceso a conversaciones reales.

TechCrunch añade que estas evaluaciones son pilotos y que buscan ayudar a los anunciantes a entender mejor el ambiente publicitario de ChatGPT.

Más herramientas para medir y un competidor en el horizonte

Junto a los anuncios visuales, OpenAI amplía sus herramientas para medir resultados. TechCrunch detalla que su red de socios incluye servicios que rastrean los clics, como AppsFlyer, Adjust o Kochava, además de otros de medición más avanzada. También se alió con Haus, Measured y WorkMagic para hacer experimentos “geográficos”, que comparan el efecto de los avisos entre distintas zonas.

El movimiento llega después del lanzamiento de Muse, la aplicación de inteligencia artificial de Meta (Facebook) que es gratuita y se perfila como rival de los grandes chatbots. OpenAI introdujo los anuncios a comienzos de este año para sostener sus planes gratuitos y de bajo costo y los extendió a India en agosto.

Según ese medio, la meta es atraer a anunciantes que quieren contar sus historias con más imágenes y, con el tiempo, llegar a los 1.200 millones de usuarios semanales de ChatGPT cuando el despliegue sea global. OpenAI sostiene que la publicidad le permite atender un mercado mayor que el que alcanzaría solo con suscripciones.

La Comisión eligió la categoría de buscador y no de plataforma, a propósito, para no darle a OpenAI un escudo para evadir la responsabilidad sobre lo que produce su propia IA. La designación además obliga a la empresa a evaluar riesgos para el bienestar mental de los usuarios.

Aunque esa decisión tendría un efecto lateral que, según el medio, nadie parece haber previsto (¿o sí?): la Ley de Servicios Digitales de la UE prohíbe los anuncios dirigidos con datos personales sensibles, pero esa norma está escrita para proveedores de plataformas en línea, y ChatGPT, formalmente, quedó como un buscador.

Un detalle curioso: según TechCrunch, ni siquiera sabremos de inmediato qué tan molestos serán los avisos. Las pruebas son limitadas y solo en Estados Unidos, así que para los usuarios de Chile y el resto de Latinoamérica el cambio aún no tiene fecha.

La pregunta de fondo es incómoda: un asistente al que le contamos dudas, miedos y proyectos ahora también debe decidir cuándo estamos “suficientemente tranquilos” para recibir un aviso. Cómo trace esa línea, y si Europa podrá comprobarlo desde enero, marcará el debate sobre publicidad e inteligencia artificial.

Fuente: BioBioChile