El telescopio espacial Swift de la NASA, que durante casi 22 años estudió las mayores explosiones del universo, reingresó este miércoles de forma descontrolada en la atmósfera terrestre sobre el norte de la isla indonesia de Sumatra, sin causar daños, según confirmó la Fuerza Espacial de Estados Unidos.
El observatorio se desintegró durante el reingreso, que se produjo a las 7:39 hora del este de EE.UU. (12:39 GMT), detalló la institución.
La NASA había previsto que la mayor parte del telescopio, de unos 1.450 kilogramos, se desintegraba por el calor durante el descenso, aunque algunos de sus componentes podrían haber sobrevivido al paso por la atmósfera.
Más de 20 años observando el universo
Swift fue lanzado el 20 de noviembre de 2004. Fue diseñado para una misión primaria de dos años, pero estuvo activo más de diez veces ese tiempo, destacó Shawn Domagal-Goldman, director de la División de Astrofísica de la NASA.
Su especialidad eran los estallidos de rayos gamma, que son las explosiones más potentes del cosmos, que aparecen y desaparecen tan rápido que los grandes telescopios no alcanzaban a observarlas. Swift, en cambio, detectaba el estallido, informaba su posición a otros observatorios y giraba sus instrumentos para fotografiarlo antes de que se apagara su resplandor, todo esto en más o menos un minuto.
“Swift desempeñó un papel fundamental en el avance de nuestra comprensión del universo cambiante y formó parte de una revolución en la astrofísica que demostró la importancia crucial de las observaciones de respuesta rápida para toda la comunidad”, dijo Domagal-Goldman.
En su trayectoria observó más de 2.000 de esos estallidos y estudió más de 1.400 supernovas. También vio estrellas destrozadas por agujeros negros, monitoreó galaxias activas, hizo un mapeo de rayos X de todo el cielo y estudió asteroides y cometas. Sus datos aportaron a unos 7.000 artículos científicos.
Uno de sus más grandes hitos fue en mayo de 2005, cuando captó el resplandor de un estallido corto, de apenas 0,03 segundos. Esas observaciones respaldaron la idea de que estos eventos nacen de la fusión de dos estrellas de neutrones, objetos con la masa del Sol comprimidos al tamaño de una ciudad.
Fuente: BioBioChile
