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¿Cuánto durarán? Expertos ponen bajo la lupa los 100 mil empleos prometidos por Kast

El Gobierno de José Antonio Kast busca reactivar el mercado laboral con una serie de medidas que prometen generar más de 100 mil empleos. Sin embargo, los expertos advierten que no basta con aumentar las contrataciones para resolver el problema del desempleo. La gran interrogante es cuántos de esos puestos de trabajo serán permanentes y cuántos desaparecerán una vez que terminen las obras o los incentivos estatales.

A través de los planes Chile Despega, Modo Empleo y Enadi, La Moneda apuesta por acelerar obras públicas, facilitar el financiamiento de las empresas y entregar subsidios para incentivar nuevas contrataciones.

Los especialistas consultados valoran la orientación de las medidas, pero advierten que su éxito dependerá de algo más que los recursos comprometidos: que la economía vuelva a crecer y que las empresas tengan razones para contratar.

Empleos rápidos, pero ¿por cuánto tiempo?

Felipe Cerda, académico de la Escuela de Negocios de la Universidad Mayor y director de Ingeniería Comercial y del MBA, explica que el Gobierno busca enfrentar dos desafíos: generar empleos ahora y preparar el terreno para una recuperación más duradera.

Sin embargo, considera que los anuncios de Kast sobre empleos están más concentrados en lo primero.

Según explica, acelerar las obras públicas y entregar incentivos a la contratación son “políticas de shock que buscan dinamizar el empleo en corto plazo”.

Aunque reconoce que pueden tener resultados positivos, advierte que estas iniciativas “no corrigen los problemas de fondo de un mercado laboral debilitado”, marcado por las dificultades y los costos que enfrentan las empresas para contratar.

Por ejemplo, una obra pública puede generar cientos de puestos de trabajo durante su construcción, pero una vez terminada, esos trabajadores necesitarán encontrar nuevas oportunidades.

Por eso, Cerda considera que todavía es prematuro asegurar que las medidas de Kast permitirán fortalecer el empleo de manera sostenida.

Una mirada similar tiene Jorge Rodríguez, académico de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de los Andes (Uandes).

El economista explica que parte de los anuncios consiste en acelerar gastos ya presupuestados para obras públicas, viviendas y proyectos regionales. A ello se suman $91 mil millones para subsidios al empleo y la capitalización del Fogape.

Sin embargo, advierte que “es difícil anticipar la magnitud de sus efectos en el empleo agregado”.

Esto porque algunas vacantes podrían ser ocupadas por trabajadores que ya tienen empleo y que buscan mejores remuneraciones.

También advierte que facilitar créditos no garantiza nuevas contrataciones. El resultado dependerá de que el financiamiento llegue a negocios que realmente necesitan ese apoyo para crecer o mantener sus dotaciones.

Sobre los incentivos a la contratación, Rodríguez sostiene que “la efectividad de los subsidios al empleo, por su parte, depende críticamente de su diseño”, considerando que la experiencia internacional muestra resultados diversos.

En definitiva, como resume el académico, “un mayor gasto público no se traduce mecánicamente en más empleo a nivel agregado”.

Sin crecimiento económico, los empleos prometidos por Kast podrían no llegar

El otro gran problema, según ambos expertos, es que muchas empresas no tienen motivos suficientes para contratar.

Cerda explica que entregar financiamiento puede ayudar a aumentar la producción, pero eso sirve de poco si no hay suficientes clientes para comprar los productos o contratar los servicios.

En ese sentido, sostiene que “se requiere a su vez dinamizar el consumo (la demanda)”, para que las empresas puedan vender lo que producen y necesiten más trabajadores.

Rodríguez coincide y apunta directamente a la situación económica: “El principal obstáculo para la contratación es la debilidad de la actividad económica y de la demanda que enfrentan las empresas”.

El académico describe dos realidades. Por un lado, empresas cuyas ventas han caído y que han debido despedir trabajadores. Por otro, aquellas que mantienen sus operaciones, pero prefieren esperar antes de invertir o aumentar sus dotaciones.

En ambos casos, la recuperación del empleo depende de que mejore la economía.

De hecho, Rodríguez advierte que “será difícil acercarse a una tasa de desocupación del 8% mientras la economía no logre crecer de manera sostenida por sobre el 2%”.

Es decir, aunque el Gobierno entregue subsidios y acelere inversiones, si las empresas no venden más y la economía sigue debilitada, el impacto podría ser limitado.

El desafío de Kast de crear empleos que se mantengan

Los especialistas también coinciden en que la recuperación económica, por sí sola, no será suficiente para resolver los problemas de fondo.

Rodríguez plantea que, para volver a tasas de desempleo cercanas al 7%, como antes de la pandemia, será necesario avanzar en reformas laborales.

Entre ellas menciona una aplicación más flexible de las 40 horas, la sala cuna universal, mayor adaptabilidad laboral y cambios al sistema de capacitación del Sence. También propone revisar las indemnizaciones por años de servicio.

Para el académico, “el desafío es combinar la reactivación económica de corto plazo”, que espera durante 2027, “con reformas estructurales que faciliten la creación sostenida de empleo formal en el largo plazo”.

Cerda agrega que el Gobierno también deberá hacerse cargo de los cambios provocados por las nuevas tecnologías, especialmente en trabajos que podrían ser reemplazados o transformados.

Aunque valora la orientación de las medidas, advierte que se necesita ir más allá.

“Van en la dirección correcta, pero es necesario un mayor esfuerzo de la política para poder ‘surcar’ los nuevos tiempos que se avecinan”, sostiene.

Así, los anuncios de La Moneda pueden representar un primer impulso para un mercado laboral debilitado, pero todavía es temprano para saber si tendrán efectos duraderos.

Porque el desafío no será únicamente alcanzar la cifra de 100 mil empleos, sino conseguir que las empresas sigan contratando cuando se terminen las obras, los subsidios y el impulso inicial del Estado.

Así, la verdadera prueba para el Gobierno no será solo cuántos puestos de trabajo consiga crear, sino cuántos logren mantenerse en el tiempo.

Fuente: BioBioChile

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