Cerrar

Cerró el primer ciclo de talleres Tinta

Guardianes del desierto y Cartografía fueron los dos primeros talleres impartidos, que culminaron con éxito del proyecto de la Universidad de Atacama financiado por el Fondo regional para la productividad y el desarrollo del Gobierno Regional de Atacama.

En agosto de este año, 30 estudiantes iniciaron su aventura de participar en los Talleres integrales para niños y niñas con talentos académicos en la Universidad de Atacama, un proyecto llamado Tinta, que aplica la metodología Steam de enseñanza, combinando desafíos prácticos ligados al entorno para resolver aplicando ciencia, tecnología, ingeniería, matemáticas y artes. Una iniciativa financiada por el Fondo regional para la productividad y el desarrollo del Gobierno Regional de Atacama.

“Cartografía con tinta” y “Guardianes del desierto” fueron los primeros en iniciar esta serie de talleres, donde cada grupo tuvo la posibilidad de conocer una problemática y desarrollar trabajos prácticos sobre cartografía, representación de datos, ciclo y cuidado del agua, por poner algunos ejemplos.

Una veleta, un mapa para descubrir un tesoro, un reloj de sol, una brújula casera, fueron algunos de los trabajos prácticos realizados en el taller de cartografía. Según explicó la académica Leticia Campos “la evaluación es muy positiva. Los niños y niñas siempre estuvieron muy entusiastas, tuvieron avances y aprendieron, les enseñamos a ubicarse en el norte astronómico, software, todas las semanas hacían desafíos con juegos donde recibían premios por resolver los desafíos cartográficos”.

Catalina Chirino, fue una de las estudiantes de la carrera de Ingeniería Civil en minas que ayudó al desarrollo del taller: “tengo mucha gratitud de ver cómo aprendieron algo de nuestra carrera, es importante para que ellos también se entusiasmen, aprecien las cosas que hay en la Universidad y la cultura de Atacama, que es la minería”.

El académico Francisco Arriagada dictó “Guardianes del desierto” donde culminaron con una instalación artística: “ellos buscaron representar después de múltiples diálogos y sesiones anteriores un mensaje de cuidado y protección del agua a través de la representación del océano, otros hicieron el flujo del agua del río Copiapó”.

Elizabeth Jiménez, madre de Santiago García, estudiante de la Escuela Las brisas, valora profundamente esta iniciativa: “es algo muy bonito, una experiencia muy positiva, la posibilidad de ocupar el tiempo en algo productivo, de relacionarse con otros amiguitos, de llenarse de conocimiento de una manera práctica, y es acercarse también al mundo universitario desde pequeñitos, me sorprende también que a sus diez años se imagine muchas maneras de cómo podemos cuidar el agua, cómo podemos tratar los residuos para que no la contaminen”.

Las opiniones de niños y niñas participantes también son positivas. Como Vitia Ahumada, quien opinó que “lo que más me ha gustado es que se pueden hacer diversas actividades, que no es solamente estar en la sala, no es como la escuela que te enseñan a sumar, restar, lo hacen a fondo, más entretenido, con más actividades”, muy similar es la impresión que manifestó Ariana Aracena “es algo entretenido, nuevo, acá puedes hacer muchas cosas y hacer manualidades” destacó.