Cerrar

Bachelet y Boric toman el mando de una oposición sin dientes

A siete meses de la llegada de José Antonio Kast a La Moneda, Michelle Bachelet y Gabriel Boric asumen un papel protagónico en la reorganización de una oposición que no ha conseguido capitalizar los tropiezos del Gobierno ni instalar una agenda propia. La reunión que ambos encabezaron con las directivas del progresismo dejó una señal de unidad, pero también abrió interrogantes sobre el futuro del sector y el espacio para nuevos liderazgos.

El escenario fue la Fundación Horizonte Ciudadano, en Ñuñoa, donde el jueves pasado se reunieron por más de dos horas con los principales dirigentes del progresismo. La convocatoria surgió de Bachelet y tuvo como invitado sorpresa a Boric, cuya presencia reforzó el carácter político del encuentro.

La imagen no pasó inadvertida. Después de siete meses de dificultades para coordinar posiciones, diferencias legislativas y cuestionamientos internos, la oposición encontró en sus dos expresidentes una fórmula para intentar recuperar la iniciativa.

Una oposición que, hasta ahora, ha mostrado pocos dientes frente al Ejecutivo. Pese a los tropiezos de la administración Kast, el sector no ha logrado transformar esas dificultades en una ofensiva política sostenida ni capitalizar los problemas del oficialismo.

Bachelet y Boric toman el mando de una oposición sin dientes
Manuel Urzua | Agencia UNO

A ello se suman los descuelgues de parlamentarios que han respaldado iniciativas del Gobierno, las diferencias entre colectividades y la ausencia de una propuesta común capaz de disputar la agenda de La Moneda.

En ese escenario, Bachelet y Boric aparecen como figuras capaces de convocar a sectores que, pese a compartir su condición de oposición, no siempre han conseguido actuar coordinadamente.

Dos expresidentes para reordenar a la izquierda

La reaparición de Michelle Bachelet en la primera línea de la política opositora ocurre después de su fallida aspiración a encabezar Naciones Unidas, candidatura que no contó con el respaldo del presidente Kast.

Lejos de mantenerse al margen de la contingencia nacional, la exmandataria comenzó a participar activamente en la coordinación de los partidos, aprovechando su ascendencia sobre el Socialismo Democrático y sus vínculos con otros sectores de la centroizquierda.

A su lado apareció Gabriel Boric, quien mantiene influencia sobre el Frente Amplio y representa a una generación que durante años cuestionó parte del legado de la antigua Concertación.

Ahora, ambos liderazgos confluyen en un esfuerzo por acercar a sectores que han protagonizado diferencias políticas y programáticas.

La propia Bachelet explicó que la convocatoria estuvo centrada en las preocupaciones ciudadanas.

“La invitación fue para hablar del país, ¿no? A todos nosotros nos importa que a Chile le vaya bien, el foco es preocupación por la gente, por lo mal que lo está pasando, por el alza del costo de la vida”, sostuvo.

Boric, en tanto, puso el acento en la necesidad de abandonar las discusiones exclusivamente partidarias y recuperar presencia en los territorios.

“Tenemos que salir a hablar con la gente en las calles, en las plazas, en los centros deportivos. Eso es lo que yo he estado tratando de hacer en este último tiempo, no pensando en elecciones, sino pensando en hacer sentido y en cómo construir un país más justo”, señaló.

El peso de los expresidentes y la incógnita presidencial

Aunque las directivas insistieron en que las candidaturas no fueron el centro de la conversación, el futuro electoral de ambos expresidentes terminó convirtiéndose en uno de los principales asuntos políticos que dejó el encuentro.

La discusión cobra especial relevancia después de que Bachelet abriera, días antes, la posibilidad de competir por tercera vez por La Moneda.

Pero, al menos por ahora, la señal apunta a postergar las definiciones electorales y concentrar los esfuerzos en reconstruir una alternativa política.

Sin embargo, la presencia simultánea de los dos exmandatarios también plantea una interrogante para otras figuras del sector: cuánto espacio tendrán los liderazgos emergentes frente al peso político de quienes ya ocuparon la Presidencia.

Entre los nombres que han aparecido en las discusiones sobre el futuro de la centroizquierda están el alcalde de Maipú, Tomás Vodanovic, y la exministra del Interior Carolina Tohá, quien ha mantenido una posición activa en el debate público y ha protagonizado diferencias con sectores de la oposición.

Así, la dupla Bachelet-Boric enfrenta un desafío adicional: contribuir a ordenar al progresismo sin que ese protagonismo termine desplazando la renovación política que el propio sector busca promover.

El desafío de Bachelet y Boric de recuperar los dientes de la oposición

Más allá de la fotografía de unidad, el encuentro también dejó al descubierto las dificultades que arrastra la oposición desde su derrota electoral.

Durante los primeros siete meses del Gobierno, las distintas fuerzas del progresismo han tenido problemas para construir una estrategia conjunta frente a La Moneda. Mientras algunos sectores han optado por una oposición más confrontacional, otros han mostrado disposición a respaldar iniciativas del Ejecutivo, incluso cuando generan resistencia en sus propias colectividades.

Esa falta de coordinación ha debilitado su capacidad de respuesta política y ha dificultado que el bloque consiga instalar sus prioridades en el debate público.

De ahí que uno de los principales diagnósticos compartidos en la reunión fuera la desconexión entre la política y la ciudadanía, junto con la necesidad de realizar una autocrítica y fortalecer el trabajo territorial.

La presidenta del Partido Socialista, Paulina Vodanovic, planteó que el desafío es transformar las conversaciones en acciones concretas.

“No hay que perder el eje. No es solamente diagnóstico, es acción, es comunicación, es trabajo territorial, y en eso todos tenemos una gran responsabilidad de poder ofrecerle alternativas a nuestro país en momentos en que el gobierno no dialoga”, afirmó.

En el Frente Amplio, su presidenta, Gail Yeomans, también puso énfasis en la necesidad de salir a los territorios.

“Queremos hacer un proceso de despliegue y de escucha en las distintas ciudades del país, y vamos a estar abocados a ello, porque lo que nos interesa, en primer lugar, es ir con soluciones concretas para las personas hoy, pero también ir a hacer alternativa para el futuro”, señaló.

El desafío será trasladar esa disposición a acuerdos concretos, especialmente considerando las diferencias que persisten entre el Socialismo Democrático, el Frente Amplio y el Partido Comunista.

Por ahora, la primera señal de continuidad ya tiene fecha. El próximo 15 de noviembre se proyecta una nueva reunión, esta vez con una convocatoria más amplia que incluiría a parlamentarios, alcaldes y otras figuras del sector.

Las directivas, además, mantendrán sus encuentros habituales de coordinación en la sede del Partido Socialista.

La reunión de Bachelet y Boric consiguió algo que hasta ahora había resultado difícil: sentar a la oposición en una misma mesa. Pero una fotografía de unidad no garantiza una estrategia política compartida.

La verdadera prueba será determinar si ambos expresidentes consiguen transformar esa convocatoria en una oposición capaz de disputar la agenda, superar sus divisiones y ofrecer una alternativa al Gobierno.

Por ahora, Bachelet y Boric toman el mando. Falta saber si conseguirán devolverle los dientes a una oposición que todavía busca cómo enfrentar a La Moneda.

Fuente: BioBioChile