Del fútbol a la batalla campal. Un partido sub20 en Brasil acabó con una impresionante pelea en cancha y un triste récord planetario: 51 expulsados.
El hecho ocurrió en el enfrentamiento entre el Uberlândia y el Mamoré, válido por el torneo de Minas Gerais de la categoría.
El pleito terminó suspendido, luego que a los 54 minutos se produjera una pelea de ambos planteles que fue recorriendo la cancha.
Según Diario Marca, de España, el incidente “involucró a prácticamente todos los presentes en el terreno de juego” y “supera el Guiness World Records de 36 expulsiones registrado previamente en un partido de fútbol en Argentina en 2011”.
GUINNESS WORLD RECORD HAS BEEN BROKEN IN BRAZIL IN A FOOTBALL GAME.
A Guinness World Record was broken for the number of red cards in a single game, the Minas Gerais Under-20 Championship clash between Uberlândia and Mamoré saw 51 sendings off, including 43 players and eight members of coaching staff
A mass brawl that began in the 54th minute saw the referee break a record that had stood since 2011 for the most expulsions in a single fixture, according to reports from O Tempo
The referee’s report indicated that the chaos wasn’t limited to the players. Six ball boys reportedly participated in the aggression, throwing punches, kicks, and objects at players and members of the Mamoré coaching staff.
Stretchers and chairs were also used in the fighting that took close to 40 minutes to subside, while local military police were forced to attend to assess the vandalism inside the stadium after the air had cooled
— Peter O.U (@Parisdreams_emp) November 4, 2026
El bochorno se produjo luego que Mamoré marcara el 3-1 a su favor. El autor decidió celebrar haciendo gestos a la banca rival y ahí se armó el escándalo.
Durante la pelea ‘volaron’ camillas, sillas, botellas con agua… de todo.
“El partido se finiquitó por parte del colegiado con 51 expulsados: 43 futbolistas y ocho miembros del staff. El Estadio Parque do Sabiá, mientras, quedó destrozado pese a la intervención de la Policía Militar de Minas Gerais”, acotó Marca.
Después hubo más inncidentes en la zona de vestuarios. El administrador del recinto reportó en su informe “que resultaron dañadas aproximadamente 14 puertas, así como lavabos, grifos, duchas, inodoros, armarios, bancos de madera y el cableado eléctrico. También se dañaron camillas y dos bañeras de hidromasaje”. Un verdadero bochorno.
Fuente: BioBioChile




