A principios de 2026, el Ministerio de Minería elaboró la Estrategia Nacional de Minerales Críticos (EMC), una hoja de ruta que busca preparar a Chile para enfrentar los desafíos y oportunidades derivados del acelerado aumento de la demanda global de minerales esenciales para la transición energética.
Dentro del documento se entregó una definición de mineral crítico, entendiéndolo como aquel en el que Chile posea, de manera consolidada o potencial, una participación significativa en el suministro global, y que ha sido clasificado como crítico por economías relevantes o represente una oportunidad estratégica para el desarrollo sostenible del país.
¿Cuáles son los minerales críticos considerados por Chile?
De acuerdo al informe, la lista de minerales críticos es la siguiente:
Cobre (Cu).
Litio (Li).
Molibdeno (Mo).
Renio (Re).
Cobalto (Co).
Elementos de Tierras Raras (ETR).
Antimonio (Sb).
Selenio (Se).
Telurio (Te).
Oro (Au).
Plata (Ag).
Hierro (Fe).
Boro (B).
Yodo (I).
Además, esta estrategia agrupa los minerales críticos en tres grupos:
-Minerales en los que Chile posee una participación significativa del suministro global y que han sido catalogados como críticos por economías relevantes: cobre, litio, molibdeno y renio.
-Minerales en los que Chile posee un potencial de participación significativa en el suministro global y que han sido catalogados como críticos por economías relevantes: cobalto, elementos de tierras raras, antimonio, selenio y telurio.
-Minerales que representan una oportunidad estratégica para el país, sumado a que Chile tenga, de manera consolidada o potencial, una participación significativa en el suministro global: oro, plata, hierro, boro y yodo.
Por otro lado, el documento establece cinco pilares para la Estrategia de Minerales Críticos: la producción y diversificación de los mismos; uso de minería responsable, oportunidades de desarrollo, inserción internacional y diplomacia y capacidades habilitantes para los minerales críticos.
Señalar que la estrategia se construyó mediante un proceso participativo que incluyó análisis liderados por Cochilco, Sernageomin y un equipo financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), además del Comité Consultivo de Alto Nivel que integró 16 representantes del sector público, académico, gremial y de la sociedad civil.
Fuente:BioBioChile
