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Experto en enfermedades infecciosas revela cuáles son los 3 virus que podrían causar crisis en 2026

Patrick Jackson, profesor adjunto de Enfermedades Infecciosas en la Universidad de Virginia, Estados Unidos, explica que hay 3 virus que necesitan especial vigilancia en 2026.

Aunque muy distintos entre sí, todos comparten un rasgo inquietante: han cruzado nuevas fronteras y ampliado su alcance. Ahora podrían estar preparándose para dar el siguiente salto.

Se trata de la gripe aviar (H5N1, también llamada influenza A), la mpox (viruela del mono) y el poco conocido virus Oropouche.

Cabe señalar que esto no implica alarmismo, sino vigilancia estratégica frente a amenazas reales que ya muestran señales de expansión.

En un artículo de The Conversation, Jackson señala que “la vigilancia contra amenazas virales conocidas y emergentes y el desarrollo de nuevas vacunas y tratamientos pueden ayudar a mantener a todos seguros”.

Los 3 virus que podrían causar crisis en 2026

1. Virus Oropouche

Probablemente el menos conocido de los tres, pero cada vez más mencionado en los círculos científicos, el virus Oropouche se transmite por mosquitos diminutos y provoca síntomas similares a los de la gripe.

Fue identificado en la década de 1950 en Trinidad y, aunque por mucho tiempo se pensó limitado al Amazonas, desde los 2000 ha ido extendiéndose por América del Sur, Central y el Caribe.

En 2024 se documentaron por primera vez muertes asociadas al virus en Brasil y comenzaron a registrarse en Europa casos vinculados a viajeros infectados, según reportó IFL Science. Además, se detectaron episodios de transmisión vertical –de madre a hijo– y se investiga una posible relación con casos de microcefalia.

Todo esto resulta especialmente inquietante porque el insecto transmisor ya se ha adaptado a amplias zonas del continente y, dentro de Estados Unidos, también está presente en regiones del sureste. Por ahora, además, no existe ni vacuna ni tratamiento específico.

Ante este escenario, la Organización Mundial de la Salud (OMS) presentó una hoja de ruta para acelerar el desarrollo de herramientas de prevención y control contra el Oropouche.

2. Gripe aviar H5N1

La gripe A ha sido históricamente una amenaza constante debido a su rápida capacidad de mutación y a su facilidad para infectar distintas especies. La última gran pandemia gripal, causada por la cepa H1N1 en 2009, provocó más de 280.000 muertes en su primer año, según un estudio de The Lancet.

Pero ahora la atención se centra en el H5N1, conocido como gripe aviar. Este virus dejó de ser un asunto exclusivo de aves en 2024, cuando fue detectado por primera vez en vacas lecheras de Estados Unidos.

Este salto de especie generó preocupación entre los expertos, ya que la detección no fue un episodio único; el virus comenzó a reaparecer en rebaños repartidos por varios estados. Según Jackson, los estudios ya sugieren que ha habido numerosas transmisiones de vacas a humanos, muchas sin síntomas aparentes.

El verdadero temor es que el virus consiga lo que todavía no ha logrado: adaptarse para transmitirse eficazmente entre personas. Ese sería un paso necesario para que pudiera surgir una nueva pandemia.

Por ahora, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) han reportado 71 casos humanos y dos muertes desde 2024, y no existe evidencia de transmisión comunitaria sostenida. Aun así, ya se están desarrollando vacunas específicas, ya que las formulaciones actuales probablemente no ofrecerían protección suficiente frente a esta cepa.

3. Mpox, la viruela del mono

Durante décadas, el mpox –antes conocido como viruela del mono– fue una enfermedad poco frecuente y prácticamente confinada a ciertas regiones de África. Todo cambió en 2022, cuando un brote global del clado IIb se propagó a más de 100 países.

La transmisión por contacto físico cercano, en muchos casos durante relaciones sexuales, marcó un antes y un después, y desde entonces esta variante dejó de ser un fenómeno localizado para convertirse en un virus que hoy circula de forma recurrente en distintos países del mundo.

Pero lo más preocupante está ocurriendo en paralelo: desde 2024, países del África central han reportado aumentos en infecciones por el clado I, considerado más severo.

Incluso Estados Unidos ha notificado casos recientes del clado Ib en personas sin historial de viaje a África. Aunque existe una vacuna, todavía no hay un tratamiento específico, y los expertos advierten que la evolución del virus durante 2026 aún podría generar nuevos desafíos sanitarios.

Otros virus en la mira de los expertos

Más allá de estos tres protagonistas, otros virus también comienzan a generar inquietud. El chikunguña, por ejemplo, provocó más de 445.000 casos sospechosos y confirmados en 2025, con al menos 155 muertes reportadas hasta septiembre, según la OMS.

Al mismo tiempo, el virus Nipah vuelve a estar bajo vigilancia tras un reciente brote en Bengala Occidental, aunque los especialistas subrayan que, por ahora, no muestra capacidad para provocar una pandemia.

Y luego están los viejos conocidos, aquellos que muchos creían ya controlados. El sarampión, por ejemplo, ha reaparecido con fuerza en distintos países debido al descenso en las tasas de vacunación, poniendo incluso en riesgo el estatus de eliminación en lugares como Estados Unidos.

Al mismo tiempo, algunos expertos advierten que enfermedades como el VIH podrían experimentar un repunte si continúan los recortes en programas internacionales de cooperación sanitaria.

Todo esto recuerda que la sensación de que la pandemia de COVID-19 fue un episodio excepcional y completamente superado podría ser prematura.

La lección, por ahora, parece clara: en un mundo donde los ecosistemas cambian y la movilidad humana facilita la circulación de patógenos, la vigilancia y la preparación constante siguen siendo herramientas clave para evitar que brotes locales se conviertan en crisis globales.

Fuente:BioBioChile

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