Personal de Mantoverde no logró ingresar a la planta desaladora —ubicada a 40 kilómetros de la mina— debido a que el Sindicato N°2 mantiene la toma de las instalaciones.
La compañía no retomará las conversaciones mientras esta situación se mantenga.
Luego de tres días de ocupación, la toma de la planta desaladora de Mantoverde por parte del Sindicato N°2 se mantiene, sin que hasta la fecha haya sido posible el ingreso de trabajadores ni la normalización de las operaciones en dicha instalación.
Durante la mañana de este miércoles, el turno que debía retomar sus funciones intentó acceder a la planta. No obstante, un grupo de personas encapuchadas, acompañadas por el presidente del Sindicato N°2, Eduardo Clavería, el abogado Marco López y otros dirigentes sindicales, impidió el ingreso, manteniendo bloqueados los accesos y la ocupación del interior del recinto.
Debido a la prolongación de la toma y al control que el sindicato mantiene sobre las instalaciones, cualquier posibilidad de retomar el diálogo entre la empresa y la organización sindical ha quedado en suspenso. La empresa ha establecido como condición para reanudar las negociaciones el cese de los actos violentos y el levantamiento total de la ocupación.
La noche del domingo 18 de enero, cerca de las 23:00 horas, un grupo de personas presuntamente vinculadas a la huelga ingresó de manera ilegal y violenta a las dependencias de la planta desaladora, mientras trabajadores de Mantoverde se encontraban al interior cumpliendo sus labores en difíciles condiciones, ya que llevaban encerrados por cerca de tres días debido a que, en los días previos, hubo acciones de amedrentamiento, y las instalaciones fueron objeto de una lluvia de piedras. Asimismo, durante el sábado y domingo, el sindicato impidió el ingreso de alimentos a la planta desaladora.
El ingreso a la planta desalinizadora se concretó la noche del domingo mediante actos de fuerza coordinados, luego de reiterados intentos de vulnerar los accesos, además del lanzamiento de piedras con hondas, hostigamiento a trabajadores, destrucción de cámaras de seguridad (CCTV), quema de neumáticos en terrenos de la compañía y el bloqueo del acceso tanto a trabajadores como a personal de Carabineros.
Una vez al interior de las instalaciones, se denunciaron amenazas de muerte directas contra los trabajadores presentes, así como la intervención del sistema eléctrico de la planta desaladora, que provocó la interrupción del suministro de agua hacia el campamento y los procesos productivos de Mantoverde.
Actualmente, los accesos y puntos estratégicos del perímetro de la planta se encuentran completamente bloqueados, incluso dentro de terrenos pertenecientes a la compañía.
Mantoverde reafirma su compromiso irrestricto con el respeto de los derechos laborales y el diálogo dentro del marco de la ley, señalando que está disponible para retomar las conversaciones una vez que se restablezcan condiciones de seguridad y se ponga término a la ocupación ilegal de las instalaciones. Asimismo, la compañía advierte que será intransigente frente a hechos de violencia, amenazas de muerte y actos de sabotaje, y que adoptará todas las medidas necesarias para resguardar la seguridad de las personas y la continuidad operacional.
