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Acusaciones de racismo y violencia: los secretos de la familia Ingalls que no salieron en la serie

“La pequeña casa en la pradera” desde su estreno en 1974, ha acompañado a varias generaciones, por ser tomada como un ejemplo de resiliencia. Protagonizadas por Laura Ingalls y sus hermanas (Mary y Carrie) y el matrimonio de Charles y Caroline, esta serie se transformó en un icono de la televisión.

De igual forma, muy pronto, Netflix estrenará una nueva versión de la serie, en algún momento de 2026.

Pero volviendo a la ficción, hay que recordar que el programa se encuentra basada en la obra literaria de Laura Ingalls Wilder, en la serie de 9 tomos, publicada entre 1932 y 1943.

La escritora, reconocida por describir la vida de los colonos del Oeste Americano, plasmó en sus libros, las constantes desdichas que vivió con su infancia, mientras su padre intentaba surgir con ideas de negocio que no rindieron lo esperado.

Pero al igual que en la serie, el Charles Ingalls original, intentó levantar una granja que proporcionara un hogar a su familia. No obstante, cada esfuerzo lo condujo directamente a la pérdida de las tierras, lo que acentuaba su mal carácter y la adicción al whisky.

A continuación, repasaremos la historia de esta serie.

Racismo y precariedad en la pradera

Postergada por varios editores, Ingalls, intentó publicar la historia familiar por varios años, hasta que en 1932, Laura, junto a su única hija, Rose Wilder Lane, “novelizaron” los eventos reales, por ejemplo, la familia vivió en una excavación en una colina, siendo una vivienda precaria con un techo construida con ramas de sauce, que fue omitida en la serie y que en la vida real, fue el escenario de “On the Banks of Plum Creek” (“A orillas del arroyo Plum”, que relata la destrucción de una cosecha de trigo, que fue devastada por una plaga de saltamontes.

Cabe mencionar que el primer libro,“Little House in the Big Woods” (“La pequeña casa en el gran bosque”), se publicó en 1932, cuando Wilder tenía 65 años.

También las novelas generaron preocupación los últimos años, causado principalmente por los estereotipos de los colonos blancos de la época en que Ingalls vivió, entre 1867 y 1957. “El único indio bueno es un indio muerto”, afirmó uno de los personajes.

Laura Ingalls Wilder | The Daily Gardener

“Creo que empecé a leer los libros en 1981, así que teníamos sensibilidades muy diferentes en aquel entonces”, afirmó la ensayista Roxane Gay sobre la discriminación latente. “A nadie se le ocurrió pensar en las representaciones de los indígenas en esos libros. Y creo que eso es profundamente lamentable y demuestra cuánto trabajo tuvimos que hacer para reconocer el racismo en esos libros”, dijo Gay, en un documental dedicado a la vida de Ingalls Wilder.

Para ejemplificar lo dicho, a los personajes afroestadounidenses se les denominaba “oscuritos”, recogió una publicación de BBC Mundo.

Más aún, por su lenguaje racista, en 2018, retiraron su nombre de un premio literario infantil. La directora de la editorial South Dakota Historical Society Press, Nancy Tystad Koupal, explicó que “en esa época, la violencia formaba parte de la vida cotidiana”.

Charles Ingalls: violento y alcohólico

Caroline Fraser, autora de Prairie Fires: The American Dreams of Laura Ingalls Wilder, expresó a Iowa Source que los libros son “muy precisos, hasta cierto punto”.

“[Laura] omitió muchas cosas, a veces porque sentía que no eran apropiadas para niños”, dijo. Lo más significativo es que “cortó sin piedad capítulos enteros de sus vidas que no reflejaban bien a sus padres”. Aunque en la versión de Michael Landon, Charles era un padre bueno y justo, en la vida real, Fraser dijo que “había muchas dificultades, deudas, incluso una especie de falta de rumbo, y ella omitió todo eso”.

Laura escribió su primer libro, Pioneer Girl (“La chica pionera”), a los 60 años. Así pues, se considera que esta obra escrita en primera persona trata, sin eufemismos, la vida de los Ingalls. En ese sentido, la autora aclaró en sus páginas que Pa “era un hombre malhumorado, mentiroso y hasta evitaba pagar el alquiler de las casas en las que habitaban”, según indicó el libro.

En consecuencia, la autora, que empezó su carrera escribiendo en Mansfield, Mississippi, ocupó las experiencias reales, cuando los Ingalls emprendieron el viaje hacia el “territorio indio” debido a los efectos de la Gran Depresión de 1929. Caroline Fraser, autora de la biografía ganadora del Premio Pulitzer, declaró a WPR en 2019: “No creo que [Laura] siempre haya considerado a su familia como pobre y con dificultades; la consideraba notablemente unida y cálida, y la juzgaba por valores que no se limitaban a los materiales. Sin embargo, omitió muchas de las dificultades de su padre, [en concreto] su incapacidad para construir una vida segura y estable en un solo lugar”.

Charles Ingalls murió en De Smet, Dakota del Sur, el 8 de junio de 1902, a causa de problemas cardíacos. Tenía 66 años. Su obituario lo recordaba “como un ciudadano honesto”, además de que “era recto en sus tratos y relaciones con sus semejantes. Como amigo y vecino, siempre fue amable y cortés, y como esposo y padre, fue fiel y cariñoso”.

Los libros de “La pequeña casa en la pradera”

  • La pequeña casa en el gran bosque de 1932
  • El granjero de 1933 (sobre la vida de su marido Almanzo Wilder)
  • La pequeña casa en la pradera de 1935
  • En las orillas de Plum Creek de 1937
  • A orillas del lago Silver de 1939
  • El largo invierno de 1940
  • Pequeño pueblo en la pradera de 1941
  • Estos felices años dorados de 1943
  • Los primeros cuatro años de 1971 (que se descubrió después de la muerte de Laura).

Fuente: BioBioChile

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