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Obispo de Copiapó: Todavía hoy hay trabajadores que viven en condiciones infrahumanas

Mons. Ricardo Morales presidió misa por el Día de las y los Trabajadores.

En la parroquia San José Obrero de Copiapó presidió la Misa por el Día de los Trabajadores el obispo de Copiapó, Monseñor Ricardo Morales, la tarde de este miércoles 1 de mayo. Lo acompañaron el párroco, P. Guido Castagna, y el p. Luis Burgos sdb. Asistió el alcalde de Copiapó, representantes de la CUT provincial y de organizaciones sindicales.

En la homilía, el obispo invitó a tener presente que todas las reivindicaciones han sido con dolor y muerte, no hay conquista que no haya sido por medio de la sangre, del esfuerzo y de la muerte de trabajadores y trabajadoras, nunca ha sido fácil que obtengan mejores condiciones laborales”. Denunció que “todavía hoy hay trabajadores que viven en condiciones infrahumanas” señalando, por ejemplo, la situación de trabajadores migrantes que muchas veces carecen de contratos y de seguridad social. También agregó que “no está bien que los horarios laborales impidan el encuentro con la familia, que el papá o la mamá no tengan oportunidad de estar con sus hijos”, enfatizando que “ha costado mucho sacar leyes que protejan la maternidad y la familia; gracias a Dios tenemos la ley de las 40 horas, pero aún tenemos mucho que avanzar”.

Hizo un llamado a fortalecer la organización sindical y a superar el individualismo. “Si las organizaciones sindicales no son fuertes, se arrasa con los trabajadores” y dijo que “sólo unidos podemos avanzar, sabiendo que las necesidades del otro son las mías”.

El obispo profundizó en la figura de San José, “que nos enseña que el trabajo de cada día, humilde y sencillo, que no hace ruido, es más fecundo, poniendo como ejemplo el de las madres y dueñas de casa, “que no se valora ni se remunera, que lo damos por sentado, pero es que hace crecer a la familia. Y las mamás que además del trabajo de la casa, salen a trabajar afuera, muchas veces dejando a sus hijos, porque no basta con el sueldo del padre”.

En el ofertorio, se llevó al altar una bandera con fotografías de distintos trabajos, además, una casa de alimentos no perecibles, y las especies del pan y el vino.  

En la parte final tomó la palabra Luis Ríos, coordinador parroquial, para expresar su agradecimiento a los presentes y repasar parte de la historia de esta parroquia, recordando nombres como los obispos Fernando Ariztía y Gaspar Quintana, sacerdotes como Franklin González y Mariano Arroyo, las religiosas del Sagrado Corazón y las Carmelitas Misioneras de Santa Teresa, así como agentes pastorales ya fallecidos, a los que llamó “maestros y maestras que nos han acompañado en este camino lleno de alegrías y tristezas”.

También quiso compartir unas palabras el p. Guido, quien llamó a “caminar juntos, apoyándonos de manera recíproca” y agradeció a las autoridades presentes, a la CUT, sindicatos, comunidad parroquial y de otras parroquias, a las religiosas Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús, de Sagrada Familia de Urgel y de San Vicente de Paul, que estuvieron presentes.

Por último, el obispo recordó testimonios como el de la hermana Donata Cairo en el mundo de las temporeras de la uva, y de las religiosas que trabajan con mujeres, con migrantes en las tomas, en establecimientos educacionales para sectores vulnerables, “donde ponen esperanza y organización”.

Después de la misa hubo una convivencia donde las personas compartieron para celebrar esta fiesta patronal, dedicada a las y los trabajadores.

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