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Investigador busca desclasificar nuevos archivos de EEUU para 50 años del golpe de Estado en Chile

En la primera edición chilena de su libro “Pinochet Desclasificado”, publicada recientemente a semanas de la conmemoración del golpe, Kornbluh reveló nuevos detalles que contribuyen a armar un puzzle incompleto sobre uno de los pasajes más oscuros tanto de Chile como de Estados Unidos.

Estados Unidos aún esconde detalles sensibles sobre el golpe de Estado contra Salvador Allende, como por ejemplo la manera en que se informó al presidente Richard Nixon sobre lo sucedido aquel 11 de septiembre de 1973, alertó Peter Kornbluh, analista sobre Chile del Archivo de Seguridad Nacional estadounidense.

En el documento “The President’s Daily Brief”, un resumen diario que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) entregaba al mandatario estadounidense, hay cuatro párrafos que permanecen aún censurados 50 años después del golpe que derivó en una dictadura de 17 años.

“¿Cómo puede ser que aún haya información guardada en secreto? Este 50 aniversario es el momento de encontrar la información, distribuirla y desclasificarla”, enfatizó Kornbluh.

Investigador busca desclasificar nuevos archivos

En la primera edición chilena de su libro “Pinochet Desclasificado”, publicada recientemente a semanas de la conmemoración del golpe, Kornbluh reveló nuevos detalles que contribuyen a armar un puzzle incompleto sobre uno de los pasajes más oscuros tanto de Chile como de Estados Unidos.

Agustín Edwards, dueño del diario El Mercurio, sostuvo una reunión con Nixon horas antes de que este último impartiera órdenes a la CIA para iniciar operaciones contra un recién elegido Allende, en 1970.

Los nuevos documentos publicados por Kornbluh muestran que, además del encuentro con el entonces jefe de la CIA, Richard Helms, Edwards también sostuvo reuniones con oficiales de inteligencia estadounidenses y entregó información sobre militares chilenos dispuestos a conspirar contra Allende, incluso antes de que asumiera la Presidencia.

Pero hay “cabos sueltos”, en palabras de Kornbluh, que restan para completar el rompecabezas, como información sobre operaciones de la CIA en territorio chileno durante los años 60 o sobre los días antes de la arremetida final de las Fuerzas Armadas chilenas, entre otras.

“Hay un informe grandísimo sobre la intervención de la CIA en la campaña de Eduardo Frei en 1964. Fue una operación con mucho éxito y la agencia tenía interés en recordarlo”, afirmó Kornbluh en una entrevista telefónica.

Tras derrocar al gobierno de la Unidad Popular (1970-1973), la CIA continuó operando en el país no solo a través del financiamiento a El Mercurio para dar una imagen positiva de la Junta Militar, sino también recolectando inteligencia sensible respecto a las revelaciones del New York Times que en 1974 expusieron su rol en el golpe.

En un documento, explicó Kornbluh, “aparecen cinco activos con sus nombres de código contactados después de las revelaciones (del diario) de la operación, que fue el primer explosivo artículo sobre el programa encubierto de la CIA contra Allende”.

“No hay democracia sin información”

Kornbluh ha dedicado toda su vida profesional a desvelar el “papel fundamental de Washington en el traumático pasado de Chile”.

Pero, a su juicio, este capítulo en la historia de Chile y Latinoamérica está más vigente que nunca, en un contexto donde las democracias han entrado en crisis en diversas partes del mundo.

“Hay un tema global: el conflicto entre los procesos democráticos y la marcha hacia los totalitarismos. Hoy, en Chile, las encuestas muestran que hay muchas personas, aunque no la mayoría, que piensan que el golpe fue algo bueno. Hace 10 años no era así”, precisó.

“También hay que usar la historia para crear historia. Tiene que ser un motivación para el futuro y hay que conocerla”, subrayó.

Desde el Archivo de Seguridad Nacional, una organización no gubernamental albergada por la universidad George Washington que trabaja por la desclasificación de documentos secretos, Kornbluh apuesta a que la conmemoración de los 50 años puede ser un buen momento para dar otro importante paso hacia la transparencia.

“No se puede tener una participación democrática sin información. Y nosotros en los Estados Unidos queremos saber qué está haciendo nuestro gobierno en nuestro nombre”, afirmó.

El Gobierno chileno, a través de su embajador en Estados Unidos, Juan Gabriel Valdés, trabaja en la misma línea: “Hay detalles que nos interesan, son importantes para poder reconstituir nuestra propia historia”, dijo recientemente a EFE el diplomático.

“Si sucedió con el presidente Obama (la desclasificación), no vemos por qué no va a suceder con el presidente Biden”, añadió Valdés.

Fuente: biobiochile.cl

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