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Carbohidratos y otras curas para mejorar la resaca, avaladas por la ciencia

Antes de irte a la fiesta, deja en tu casa agua o bebidas isotónicas, ibuprofeno, un sándwich o algo de comer y tu cama lista para llegar a dormir.

La resaca -o “caña” como se dice en buen chileno- es una de las consecuencias que muchos viven tras las celebraciones de Navidad o Año Nuevo… Y es que el exceso de alcohol en el cuerpo puede provocar más de un efecto negativo.

Entre otras cosas, después de una noche de demasiada cola de mono, aperol o piscola, se pueden experimentar algunas molestas sensaciones como excesiva sed, dolor de cabeza, dolor muscular, náuseas, dolor de estómago, vértigo, sensibilidad a la luz y al ruido, ansiedad, irritabilidad, sudor y presión arterial alta.

Pero, ¿cómo disminuir los efectos de la resaca? La ciencia -como siempre- tiene la respuesta.

No beber alcohol con congéneres

Los congéneres son subproductos químicos tóxicos que se forman en pequeñas cantidades durante el proceso de fermentación.

Algunos estudios han encontrado que el consumo de bebidas alcohólicas con una alta cantidad de congéneres puede incrementar la frecuencia y gravedad de una resaca.

Estos también pueden hacer más lento el metabolismo del alcohol y causar síntomas por más tiempo, consigna healthline, portal estadounidense proveedor de información médica.

A su vez mencionan que las bebidas alcohólicas que son bajas en estos subproductos químicos tóxicos son la ginebra, el ron y de hecho el vodka casi no tiene congéneres.

En cambio, el tequila y el coñac son altos en congéneres. En cuanto al bourbon y whiskey contienen las cantidades más alta.

Beber agua o bebidas isotónicas

El Instituto Nacional sobre el Abuso del Alcohol y el Alcoholismo (NIAAA) detalla que el alcohol inhibe la liberación de vasopresina, una hormona producida por el cerebro que envía señales a los riñones para que retengan líquidos.

Por ende, el alcohol aumenta la frecuencia para orinar y la pérdida excesiva de líquidos. La deshidratación leve resultante probablemente contribuye a los síntomas de resaca como sed, cansancio y dolor de cabeza.

Por eso se recomienda beber agua o bebidas isotónicas, para así hidratar el cuerpo y equilibrar los electrolitos perdidos, disminuyendo la sed y el dolor de cabeza.

Comer grasas

El alcohol provoca hipoglucemia que es la disminución de la cantidad normal de glucosa en la sangre, esto produce mareos, temblores y cefalea, entre otros síntomas.

La hipoglucemia se supera con alimentos ricos en hidratos de carbonos (carbohidratos), por lo que te puede ayudar comer pan, arroz, pastas, papas, legumbres, entre otros.

Aún así es muy importante mencionar que debes ser cuidadoso/sa, considerando que el estómago estará delicado.

Adiós al Paracetamol

El dolor de cabeza es uno de los síntomas más molestos que tiene la resaca, por ende se suele pensar que tomar un paracetamol cooperará para terminar con el. Pero no es recomendable.

El paracetamol hace trabajar al hígado y, en episodios de resaca, este órgano ya está haciendo un esfuerzo extra con la eliminación de los tóxicos de nuestro cuerpo, lo que puede causar un daño hepático.

Por lo que se recomienda consumir Ibuprofeno o Aspirina.

Beber de forma moderada

Un estudio disponible en healthline, dice que “investigadores observaron a 112 adultos jóvenes durante sus vacaciones y descubrieron que aquellos que bebían más tenían más resaca, 68% de quienes bebían en exceso informaron que tuvieron resaca“.

Todos reaccionan diferente, el peso, género, la última vez que comiste, qué tipo de alcohol bebes y cuánto tiempo pasas bebiendo influyen en la concentración o el porcentaje de alcohol en la sangre, por ende es importante beber con responsabilidad y límites.

¿Por qué tenemos “caña”?

El responsable de la resaca es un compuesto denominado acetaldehído, que “es uno de los metabolitos a nivel hepático del etanol y que es el que interviene en algunas de las sensaciones que conocemos como resaca además del rubor facial”, explica Álvaro Álvarez, académico de la carrera de Bioquímica de la Universidad San Sebastián.

Fuente: BioBioChile

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