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El Programa Mundial de Alimentos recibe el Premio Nobel de la Paz

La concesión del Premio Nobel de la Paz al Programa Mundial de Alimentos (PMA) es un reconocimiento a la labor del personal de dicha agencia de Naciones Unidas que arriesga su vida todos los días para llevar alimentos y asistencia a más de 100 millones de niños, niñas, mujeres y hombres que padecen hambre en todo el mundo. Este reconocimiento es también un poderoso recordatorio para el mundo de que la paz y que la iniciativa Hambre Cero van de la mano.

Donde hay conflicto, hay hambre. Y donde hay hambre, a menudo hay conflicto. Sin paz, no podemos lograr la seguridad alimentaria; y mientras haya hambre, nunca tendremos un mundo pacífico.

Cada una de los 690 millones de personas que padecen hambre en el mundo actualmente, tiene derecho a vivir en paz y sin hambre. Hoy, el Comité del Nobel noruego ha centrado la atención mundial en ellos y en las devastadoras consecuencias que generan los conflictos a nivel global. Situaciones que se ven agravadas por la crisis climática, las presiones económicas y, ahora, una pandemia mundial cuyas consecuencias están empujando a millones más al borde de la inanición.

El Premio Nobel de la Paz es también un reconocimiento a la estrecha colaboración del PMA con el gobierno, organizaciones de la sociedad civil y socios del sector privado cuya pasión por ayudar a los más vulnerables es igual a la del Programa Mundial de Alimentos y las Naciones Unidas en su conjunto, basada en los valores fundamentales de integridad, humanidad e inclusión.

Como dijo el Secretario General de la ONU, António Guterres, -al comentar la entrega de este galardón al PMA-, en un mundo de abundancia, es inconcebible que cientos de millones se acuesten cada noche con hambre. A lo que agregó que en el mundo también hay hambre de cooperación internacional, necesidad a la que el Programa Mundial de Alimentos también responde: “El PMA opera por encima del ámbito de la política, con la necesidad humanitaria impulsando sus operaciones. La propia organización sobrevive gracias a las contribuciones voluntarias de los Estados miembros de las Naciones Unidas y del público en general”, explicó la máxima autoridad de la ONU.

“Esa solidaridad -continuó el Secretario General – es precisamente necesaria ahora para abordar no solo la pandemia, sino otras pruebas mundiales de nuestro tiempo. Sabemos que amenazas existenciales como el cambio climático agravarán la crisis del hambre”, concluyó António Guterres.

Por su parte, Hugo Farías, Oficial de Enlace de la Oficina de PMA en Chile, explica que “por la naturaleza de la misión de la agencia de Naciones Unidas, muy rara vez las noticias de último minuto son para dar buenas nuevas, por lo que despertar hoy con el anuncio de que PMA ha sido honrado con el Premio Nobel de la Paz es maravilloso”. Y enfatiza en que “este no solo es un reconocimiento al PMA sino a todo el trabajo de las agencias del sistema de Naciones Unidas y que con todo lo que hemos vivido en estos últimos meses este reconocimiento no solo es motivo de orgullo, sino que motiva a seguir trabajando con más ganas”, concluye.

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