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La gran ventana de oportunidades que la I.A. podría abrir para ayudar a resolver la crisis social

Estamos experimentando una crisis social sin precedentes, y como tal, lleva consigo una oportunidad única para realizar cambios profundos con consecuencias importantes en los procesos que vivimos. Pero, ¿estamos conscientes de dicha oportunidad?

La evidencia actual en el país muestra que no sólo no lo estamos, sino que tratamos de resolver muchos problemas en el mismo nivel en que fueron creados, algo que no nos llevará muy lejos. Claramente, necesitamos ver más allá de nuestro metro cuadrado de comodidad para aprovechar esta oportunidad social.

Una de estas oportunidades se relaciona con el vínculo fuerte que debería generarse entre los problemas sociales, incluyendo la gran desigualdad en los ingresos, y las nuevas tecnologías y paradigmas.

Esto se extiende a áreas tan sensibles y complejas como la educación, salud, y trabajo, entre otras. Cada una de ellas posee varios problemas que el estado ha intentado abordar por varios años, quizás no muy efectivamente.

Por ejemplo, considere algunos de muchos problemas existentes en los cuales es necesario cambiar nuestra mentalidad:

• Educación: es evidente que no todos reciben una educación de calidad y que tampoco tenemos profesores para cada estudiante.

Seguramente, aparte de cambios curriculares profundos, una de múltiples soluciones ideales sería tener prácticamente enseñanza personalizada en la cual un niño avance según su propio perfil. Esto implicaría disponer de una cantidad de recursos humanos (ej. tutores) especializados, algo que es infactible desde la perspectiva de la inversión pública requerida.

Pero, ¿qué pasaría si tuviéramos sistemas tutores virtuales que sean capaces de interactuar en forma totalmente inteligente y autónoma 24/7 con cada estudiante avanzando y guiándolo según su propio ritmo de aprendizaje?

• Salud: existen problemas casi endémicos en el área de la salud tales como el colapso de los hospitales públicos o las listas de espera.

Por ejemplo, considere los cientos de pacientes que deben esperar por sus tratamientos o atención, incluso lamentablemente en camas postradas en los pasillos de los hospitales. Las prestaciones hospitalarias son costosas, más aun si éstas son de urgencia.

¿Qué pasaría si tuviéramos asistentes médicos virtuales que monitorearan las condiciones de salud de los pacientes de modo remoto y pudieran proponer tratamientos personalizados y realizar diagnósticos inteligentes incluso en el propio hogar de los pacientes, liberando así también recursos hospitalarios?

• Trabajo: Las labores más simples son las menos remuneradas y, en muchos casos, más expuestas a los procesos de automatización.

Por otro lado, producto de la automatización en tareas más complejas, las organizaciones y la industria pueden mejorar sustancialmente su productividad y reducir la jornada laboral humana.

¿Qué pasaría entonces si en esa reducción se aprovecha para capacitar o entrenar a los trabajadores en labores que requieren más habilidades humanas de alto nivel?

La IA en el centro de la discusión

La solución a los problemas anteriores es posible gracias al desarrollo de sistemas de Inteligencia Artificial (IA), la ingeniería y ciencia para construir sistemas computacionales autónomos que se comporten inteligentemente como si lo hicieran los humanos.

Esta autonomía, que permite resolver problemas complejos, dota a un sistema de IA de la capacidad de interactuar con un entorno, percibiendo, razonando y actuando sobre este de forma eficiente, como los humanos, o en varios casos, mejor que estos.

Indudablemente, y como ha sido sugerido por varios organismos internacionales incluidos la OCDE, se debe trabajar paralelamente en los aspectos éticos, de privacidad, sesgos y regulaciones para la operación efectiva de sistemas de IA.

Para que la revolución de la IA sea un aporte en lo social como también en la economía y productividad del país, con los impactos positivos que se proyectan mundialmente, es importante que se le otorgue entonces el sitial que corresponde.

Como un requisito básico, es importante también que se alfabetice sobre IA y evitar confusiones con otras tecnologías. Esto es clave, si se considera que, en muchos organismos públicos y empresas privadas, por diferentes motivaciones pero a la vez por desconocimiento, se le denomina IA a temas que no tienen que ver, generando riesgos inherentes en el uso inadecuado de la tecnología y no abordando los problemas de fondo.

Se debe destacar que esta situación no es exclusiva de Chile: estudios recientes detectaron que más del 40% de las empresas europeas que aseguraban que vendían tecnologías de IA, en realidad no era IA.

De la academia al país

Por lo anterior, debemos incrementar nuestra masa crítica de recursos humanos altamente calificados en el ámbito tecnológico y científico, crear infraestructura especializada, crear mecanismos de incentivo para transferir tecnologías de IA desde la academia hacia la industria, entre otros.

A diferencia de otras áreas del conocimiento, este último aspecto es extremadamente relevante, pues aunque se debe potenciar la investigación básica en IA con estándares internacionales, la IA per se es un área aplicada orientada a resolver problemas complejos de la humanidad, por lo cual sus métricas de evaluación en un sistema nacional de ciencia y tecnología, también deben actualizarse.

Actualmente, nuestro sistema de ciencia y tecnología posee, aunque en forma limitada, variados instrumentos para formar capacidades humanas y crear/fortalecer recursos especializados. Sin embargo, estos no miran la IA como un motor estratégico del país, por lo que no existen recursos especialmente dedicados a esta.

Más aún, las métricas y sistemas de evaluación a las que se someten iniciativas tecnológicas académicas en el ámbito de la IA siguen teniendo características de “ciencia pura”, por lo que claramente se desvía la atención y las prioridades a otros indicadores.

Todo esto claramente va en desmedro de transferir tecnologías de IA a lo social e industrial, debido a su desalineación por falta de una política pública clara al respecto, y que ponga la IA en el sitial que le corresponde.

El proceso de automatización de muchas labores, cualificadas o no, está ocurriendo en todo el mundo. Este proceso requerirá transformar la fuerza laboral, lo que representa una oportunidad para capacitar al profesional del futuro. Nuevos puestos de trabajo vinculados a la IA en diferentes niveles ciertamente serán mejor remunerados que labores actuales menos sofisticadas.

Esto podría contribuir de modo significativo a reducir la brecha salarial y a mejorar la productividad del país.

Lo primero es sin duda un agente muy importante como catalizador del estallido social que estamos viviendo y es la causa principal de los problemas sociales. Pero, si esta oportunidad no se aprovecha, los trabajos perdidos en Chile seguirán creando trabajos de IA en los países donde se desarrolla esta tecnología y la causa principal del descontento social seguramente se mantendrá latente entre nosotros.

En consecuencia, el potencial de la IA en el país y especialmente en abordar problemas de esta crisis son enormes, en la medida que se enfoque y se utilice como corresponde. De lo contrario, seguiremos siendo un país que solo adapta tecnologías que provienen de otros países, con muy poco impacto, y muchas veces, sin entenderlas a cabalidad, simplemente porque no se le da la importancia que merece.

John Atkinson Abutridy, PhD, Profesor Titular, Facultad de Ingeniería y Ciencias, Universidad Adolfo Ibañez. Miembro del comité técnico en IA de la Comisión “Desafíos del Futuro, Ciencia, Tecnología e Innovación” del Congreso de Chile.

Néstor Becerra Yoma, Ph.D., Profesor Titular, Departamento de Ingeniería Eléctrica, Universidad de Chile. Miembro del panel de expertos en IA del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, y del comité técnico en IA de la Comisión “Desafíos del Futuro, Ciencia, Tecnología e Innovación” del Congreso de Chile.

Fuente: BioBioChile.cl

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