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Rabia, pena y temor: el antes y después de Luis, joven acusado sin pruebas de quemar un bus

El viernes 31 de mayo marcó un antes y después en la vida de Luis González Valdivia. Tras salir de su trabajo en Las Condes e ir camino a su casa en Conchalí, el joven de 19 años fue detenido junto a otras tres personas por funcionarios de Carabineros, y acusado de participar en la quema de un bus del Transantiago en Providencia. Tras esto, fue formalizado por los delitos de desórdenes públicos e incendio, y enviado al penal Santiago 1 con la medida cautelar de prisión preventiva.

El joven debió pasar 18 días al interior de la cárcel, hasta que su defensa logró revocar su medida cautelar. Sin embargo, una vez que salió de prisión comenzó con una serie de problemáticas relacionadas a la inseguridad que le provoca estar fuera de su casa. A esto, además, se le sumó que perdió su trabajo como contador en una empresa de construcción.

A más de cuatro meses de que se haya registrado su detención, el joven por primera vez conversó con BioBioChile y relató la angustiante situación que ha debido pasar tras su detención por un delito que asegura que no cometió.

31 de mayo

Una vez que salió de su trabajo en Las Condes el viernes 31 de mayo, el estudiante de Contabilidad del Duoc UC pasó a ver unos cerámicos al Costanera Center, y luego se fue caminando por avenida Providencia para tomar la micro B27 en cercanías de Salvador. Sin embargo, se percató que entre dicha estación del Metro y Manuel Montt, había mucho humo y bombas lacrimógenas por una marcha que se había realizado.

“Mientras más caminaba, el efecto de la bomba lacrimógena me hacía llorar y me secaba la garganta”, recordó González. Siguió avanzando hasta llegar a la Copec ubicada en la intersección de Huelén con Providencia, donde “no se veía nada porque estaba lleno de humo”. Por dicha razón se devolvió para tomar el Metro.

“A mitad de camino me arrepiento para ir a dar la vuelta por Andrés Bello. Salí a Andrés Bello y comencé a caminar nuevamente hacia Salvador, crucé la Plaza de la Aviación y esperando a que el último semáforo diera verde para cruzar, un carabinero de Fuerzas Especiales me tocó el hombro”, comentó.

“Pensé que estaba pasando algo más allá y que por eso nos estaban devolviendo, pero después le dice a otro carabinero ‘llévatelo’. Ahí empiezo a preguntar y no me respondían nada. Me empiezan a revisar la mochila y me piden el carnet”, añadió el joven.

Tras esto, fue esposado y llevado a un vehículo policial donde se encontraban los otros tres jóvenes. “Yo no tenía idea qué estaba pasando”, aseguró y añadió que “pregunté por qué nos estaban llevando. Supuestamente éramos amigos, pero yo no conocía a ninguno de los tres”.

Posteriormente, fueron trasladados a la comisaría, lugar en el que González aseguró que “recién supe la magnitud de lo que estaba pasando, de que habían quemado una micro. Me preocupé por lo que me estaban acusando, yo ni siquiera andaba en la marcha, pero poco y nada pude hacer. Expliqué que no andaba en la marcha y no me pescaban (…) Decía que yo estudiaba, trabajaba y que para qué iba a estar metido en esas cosas. Fue un momento de impotencia, rabia y pena”, reconoció.

Sin embargo, el joven comentó que igual “pensaba que me iban a dejar un rato y después iban a ver que yo no andaba involucrado”. Pero aquello no fue así.

Bus quemado en Huelén con Providencia
Cedida a BBCL

18 días en la cárcel

Al otro día fueron llevados a tribunales donde se les formalizó por desórdenes públicos e incendio. “Por un lado estaba asustado y preocupado (…) pero igual estuve tranquilo y dije que ‘de aquí salgo sí o sí””, reconoció González.

En dicha audiencia, se le comunicó que debería cumplir la medida cautelar de prisión preventiva mientras durara la investigación en su contra. Ese mismo sábado 1 de junio ingresó -junto a Claudio Zúñiga– al módulo 4 de Santiago 1.

“Cuando el magistrado dicta la prisión preventiva realmente quedé en blanco, mi alma se fue de mi cuerpo. No entendía por qué estaba pasando eso, era una sensación tan fuerte estar ahí sentado. Quedé en shock”, lamentó.

Según sus recuerdos, en esos esos días “no hablaba, como que caminaba y parecía un zombie (…) yo no hacía nada. Para lo que más tenía tiempo era para pensar las cosas y me ponía a llorar porque el día se me hacía eterno”.

En el penal pasó frío y miedo, también vio peleas, fue amenazado por otros internos y sintió la preocupación de no saber “lo que me esperaba al otro día (…) Uno nunca sabe qué tipo de gente puede encontrar ahí o qué puede pasar”.

En total, González debió pasar 18 días en prisión preventiva, periodo en el que su defensa apeló a la medida cautelar para poder rebajarla a firma mensual. En tanto, su familia y cercanos recorrieron Providencia con el objetivo de encontrar registros audiovisuales y testigos que dieran cuenta de que Luis no estaba involucrado en los hechos.

Fue así que el martes 18 de junio se dieron a conocer una serie de videos que fueron conseguidos por una de sus amigas, en los que aparece el joven caminando por Providencia antes, durante y después de la quema del bus.

En estos videos se ve al joven caminando por avenida Providencia entre las 20:09 y 20:11 horas, mientras se quemaba el bus en Providencia con Huelén a las 20:10, según lo estableció la querella de la Intendencia Metropolitana.

Cambio de vida

Finalmente, el 19 de junio le revocaron la prisión preventiva por la de firma mensual, la cual debe cumplir el último sábado de cada mes en la 33° Comisaría de Ñuñoa.

Una vez que se enteró que saldría de la cárcel, González señaló que “me volvió el alma al cuerpo”. En ese momento, comenzó a pensar qué haría cuando saliera de la cárcel. Dentro de aquello, tenía contemplado ir a su trabajo el lunes siguiente y volver a estudiar, porque ya había faltado varios días de clases y temía perder la gratuidad.

Sin embargo, confesó que cuando dejó la cárcel “tuve una sensación tan mala y después no quería salir de mi casa”. De acuerdo a González, esto le ocurrió porque “no me sentía seguro de la puerta hacia afuera”.

Sumado a esto, relató que le ha costado concentrarse en clases, no le gusta andar solo en micro o Metro y de vez en cuando se deprime al pensar en el proceso que estaba viviendo por un crimen que asegura que no cometió.

Debido a lo que le estaba pasando, tuvo que pedir licencia y recién el lunes 9 de septiembre pudo volver a trabajar. Sin embargo, señaló que “estaba claro que no iba a poder continuar, la empresa no pudo seguir esperándome porque necesitaban un ayudante”, por lo que perdió su trabajo.

“Tengo una rabia y pena que todavía nadie me la quita, pero igual trato de sentirme bien o aparentar que estoy bien cuando me preguntan”, confesó. Además, aseguró que “hasta hoy veo un carabinero en la calle e igual siento como un poco de fobia por decirle así, es como un rechazo que les tengo ahora”.

¿Qué viene ahora?

El próximo miércoles 23 de octubre se realizará una audiencia de comunicación de no perseverar en el procedimiento para él y los otros tres jóvenes.

De acuerdo al documento de la Fiscalía al que tuvo acceso BioBioChile, la indagatoria fue cerrada el 9 de octubre de este año y se decidió no perseverar en el procedimiento por cuanto “durante la investigación realizada no se han reunido antecedentes suficientes para fundar una acusación”.

Sin embargo, González y su defensa buscan que sea declarado inocente, debido a que aseguran que los videos comprueban que él nunca estuvo involucrado en la quema del bus.

BIOBIOCHILE.CL

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