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Chile se reivindica y presenta credenciales en Copa América con goleada 4-0 a Japón

Chile arrancó con fiereza la defensa de su título de bicampeón de la Copa América al golear 4-0 a Japón este lunes, en el debut de La Roja en el Grupo C del torneo de selecciones más antiguo del mundo.

Aunque confusos en el inicio, los nacionales no tuvieron compasión de sus rivales y se llevaron los tres puntos, que los igualan en la punta del Grupo C con Uruguay, con un doblete de Eduardo Vargas (54 y 83) y tantos de Erick Pulgar (41) y Alexis Sánchez (82), su goleador histórico.

Vargas, delantero del Tigres de México, llegó a las doce anotaciones en la Copa, desplazando al peruano Paolo Guerrero como el máximo goleador en activo del torneo.

“Hay que asimilar con equilibrio este triunfo y que esto sea el soporte para lo que se viene”, afirmó el técnico de la Roja, el colombiano Reinaldo Rueda.

“Fue una derrota triste, hay que reconocer una diferencia importante de claridad en el fútbol que representamos, pero creo que lo importante es que no nos acobardamos frente al campeón actual”
– Hajime Moriyasu, DT de Japón.

Los japoneses, aunque disciplinados y voluntariosos, no pudieron sostener la arremetida chilena y siguieron sin ganar en su segunda participación en la Copa América, tras Paraguay 1999.

“Fue una derrota triste, hay que reconocer una diferencia importante de claridad en el fútbol que representamos, pero creo que lo importante es que no nos acobardamos frente al campeón actual”, dijo el técnico nipón, Hajime Moriyasu.

El centrocampista ofensivo Takefusa Kubo tuvo un par de jugadas que explican su mote de ‘Messi japonés’ y su reciente fichaje con el Real Madrid, y que se llevaron los aplausos en el estadio Morumbí de Sao Paulo.

En su segunda salida, Chile enfrentará el viernes a Ecuador en Salvador, mientras que Japón chocará con Uruguay el día antes en Porto Alegre.

Turbulencia

Tras la lluvia de críticas que ha recibido en el último tiempo, Rueda se desquitó. El colombiano había advertido la víspera del orden y la disciplina táctica de sus rivales. Obedientes y laboriosos, los nipones equilibraron en la primera parte la balanza de un partido que, por pergaminos, se desnivelaba a favor de Chile.

Aunque los ojos de los chilenos -que apoyaron con júbilo a La Roja en un estadio poco aforado- seguían detenidamente a Arturo Vidal y Sánchez, las miradas se desviaron hacia Shoya Nakajima. El volante del Al-Duhail de Catar atormentó sin tregua a Mauricio Isla, que se vio lento y sin armas para combatir la velocidad del 10.

Ni siquiera la combatividad de Charles Aránguiz detuvo al Samurái Azul. Vidal tuvo que pasarse a la banda derecha para contenerlo, aunque ya había causado estragos.

Marco Muga | Agencia UNO
Marco Muga | Agencia UNO

De los pies de Nakajima, de 24 años, surgieron las dos primeras aproximaciones asiáticas. En la primera, al minuto 8, esquivó dos rivales y remató con zurda. En la siguiente, en el 11, cabeceó tras un córner. El reemplazante del excapitán Claudio Bravo, Gabriel Arias, recogió sin inconvenientes en ambas ocasiones.

Pese a que los bicampeones no eran avasallados, lucían incómodos ante un equipo que hacía valer su juventud, con una velocidad y emprendimiento casi amateurs.

La pieza más esperada, Kubo, tuvo un chispazo esporádico en una autohabilitación que dejó inerte a Isla. Habría que esperar a la segunda parte, en el 64, para ver su talento: como Messi, eludió a dos rivales, Vidal y Gary Medel, pero su disparo se fue desviado.

Reivindicación

Y se decía que el DT colombiano tenía razones para sonreír, porque no solamente acertó en el estudio del adversario, sino que una de sus apuestas fuertes en la renovación de La Roja lo sacó del apuro que hubiera significado empatar con un equipo de juveniles, reforzado por tres veteranos, que se prepara para los Olímpicos de Tokio 2020.

Renacido tras contener a Nakajima, Chile cargó su artillería. Los primeros ruidos se escucharon por la banda izquierda, en la que Jean Beausejour y Alexis esforzaron a la defensa contraria.

La detonación definitiva llegó de la cabeza de Pulgar. El volante del Bologna cabeceó un córner cobrado por Aránguiz y marcó su primer gol con el equipo nacional. El trasfondo fue paradójico, pues el encargado de cubrirlo era Nakajima: 186 centímetros del chileno contra 164 del oriental. Allí empezó el derrumbe de los Samuráis Azules.

Rueda tuvo su certeza cuando volviera a llamar a Vargas, marginado por indisciplina cuando el cafetero tomó hace más de un año la dirección técnica. Reivindicado por su fútbol en México, el atacante devolvió la confianza ampliando el marcador con un disparo por derecha que se coló por la esquina de Keisuke Osako.

Los bicampeones supieron desenredar un partido que se les complicó más de lo deseado por el ímpetu de los subcampeones asiáticos, que pese a la salida de su 10 a falta de un cuarto de hora, siguieron intentado sin éxito, en parte por la solvencia de Arias.

Para el conquistador reciente de América el 2-0 no bastaba. Si el lunes Uruguay había reforzado su favoritismo al golear 4-0 a Ecuador, en el otro juego del Grupo C, los chilenos no podían quedarse atrás.

El ‘Niño maravilla’, que volvía a disputar un partido oficial luego de estar fuera de las canchas por mes y medio, obtuvo recompensa a su entrega. Sánchez se sacudió de su opaca temporada en el Manchester United y alcanzó su sexta anotación en el torneo. Y la 42 con la camiseta chilena.

Vargas, artillero de las últimas dos ediciones de la Copa, repitió para hacer historia a falta de ocho minutos aprovechando una salida en falso de Osako. Toda una reivindicación.

Fuente: BioBioChile

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