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Violada y asesinada por padrastro: la historia de la niña argentina cuya madre pagará por su muerte

Florencia tenía 12 años y un historial de abandono que la colocó en una situación complicada desde antes de su nacimiento. El hombre que la engendró, desapareció desde que supo de su llegada al mundo. Su madre, Carina DiMarco, se vio sola pero decidida a traerla al mundo.

Eso ocurrió en 2006. Dos años después conoció a Lucas Gómez, de 23 años. Se mostró desde un inicio como el hombre con el que Carina podía reconstruir su vida, junto a su niña de dos años nacida en Palmira, una localidad de Mendoza.

Entre 2010 y 2014, Lucas y Carina fueron padres de dos varones. En 2017 venía en camino otra hija y con Florencia ya serían 4 bocas que alimentar.

Sin embargo, una vida de abusos sexuales tenía a la hija mayor del matrimonio en un calvario silencioso que, lamentablemente, le costó la vida, según medios argentinos como Los Andes.

ario Uno / Santa Fe
Diario Uno / Santa Fe

La vida y muerte de Florencia

12 años tenía Florencia cuando dejó de vivir, pero también de sufrir. En 2017 se vio obligada a mudarse con su mamá, sus hermanos y Lucas, la figura paterna que en realidad era su verdugo.

Se cambiaron de Mendoza hacia San Luis, porque el dinero no les alcanzaba.

Ya para septiembre de ese mismo año, Carina estaba preparada para dar a luz por cuarta vez. Se fue al hospital para recibir a la nueva bebé y Lucas se quedó para proteger a las otras 3 criaturas. No lo hizo, al menos con Florencia, a quien reportó como desaparecida después de supuestamente llevarla a la escuela.

Cuando denunció la desaparición de la niña, le dijo a su esposa y a los investigadores del caso, que la llevó hasta su centro de estudios y que a la salida de las clases, los compañeros le dijeron que ella nunca ingresó al lugar.

De ahí, vino todo un despliegue medíatico de los padres de Florencia. Lucas aparecía junto a Carina, quien en medio de las entrevistas amamantaba a su recién nacida y a la vez, suplicaba a la audiencia le dieran pistas del paradero de Flor, como le decía a su desaparecida hija mayor.

“Gracias por la gente que está buscando a mi Flor. Hija aparece por favor …sos la luz de mi vida por favor Dios traémela de vuelta a mi lado”, decía Carina. Lucas, aseguraba: “Tal vez se fue a Mendoza; extraña a su abuela”.

Aún así, nada. Ni un rastro de la niña, aunque a esas alturas del caso, los investigadores comenzaron a dudar del padrastro quien también ya era señalado por la opinión pública.

Los Andes/ Argentina
Los Andes/ Argentina

Una trágico final… para todos

En un descampado del barrio El Lince, fue encontrada la mochila de Florencia. Se trataba de una estremecedora premonición para una familia que buscaba a la niña. Su abuela en Mendoza, con quien Florencia tenía una relación especial, (como su nieta favorita) figuraba entre los que estaban de rodillas pidiendo por su aparición.

Horas después, nada salió conforme a las plegarias. El cuerpo de una niña de 12 años apareció desnudo de la cintura para abajo, con claros signos de violación y una cruel muerte. Era Florencia.

Los peritos que la atendieron lo determinaron a simple vista. La jueza del caso puso sus ojos sobre Lucas, quien a esas alturas ya era enfrentado en las calles de San Luis, a 50 kilómetros de donde apareció el cuerpo de su hijastra.

La autopsia lo reveló oficialmente y los peritos se lo comunicaron a la jueza del caso, Virginia Palacios: “La nena fue violada, doctora, pero venía siendo abusada desde hace tiempo”.

Palacios, colocó como principal sospechoso del crimen a Lucas Gómez. Las investigaciones arrojaron, entonces, dos hechos importantes: una cámara de peaje ubicó su vehículo ingresando a la zona donde apareció Florencia. El auto también fue captado el día que el sujeto dijo haberla llevado al colegio, pero sin mostrar a la niña. Todo se trataba de una coartada.

Con esos elementos, Lucas fue arrestado poco tiempo después y la prueba más contundente en su contra cayó por su propio peso, ya que su ADN fue encontrado en el cuerpo de Florencia. Cuando Lucas se supo totalmente descubierto, tomó la drástica determinación de ahorcarse en su celda.

En una biblia habían cartas de Gómez, dirigidas a su madre y esposa. Decía en estas que era inocente, que encontró muerta a Florencia, pero por temor a que lo culparan se deshizo de su cuerpo.

La justicia para Florencia no llegó, hasta en las últimas horas. La mujer que le dio la vida pagará finalmente por su muerte.

Lucas tenía tatuado el nombre de Florencia
Lucas tenía tatuado el nombre de Florencia

18 años de cárcel para Carina

La madre de Florencia fue arrestada porque las denuncias en torno al caso de la violación y muerte de la niña, comenzaron a fluir. Las maestras de la niña revelaron que ésta les confesó que era abusada por su padrastro. Carina fue informada de los hechos, pero no hizo nada al respecto.

Cuando llegó el momento de hacer desfilar a casi 40 testigos del triste suceso, salió a la luz la conducta de la madre. Eso generó su detención. En un abrir y cerrar de ojos, perdió a su hija mayor, asesinada por su pareja y a sus otros tres pequeños debido a un prolongado encierro.

Periódicos como Crónica, han revelado el desenlace del juicio contra la madre de Florencia. Fue sentenciada a 18 años de prisión, tras ser acusada de haber sido partícipe necesario del crimen, por no haber denunciado a su marido.

Irónicamente, el día de la muerte de Florencia, Carina DiMarco le daba la vida a una niña, pero su pareja le arrebataba a su primogénita, según lo determinado por la justicia.

Los Andes/ Argentina

Fuente: Biobiochile.cl

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