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Cardoen aguarda arrestado a que EEUU oficialice solicitud de extradición

Detenido en su fundo de Santa Cruz quedó el empresario chileno y exproductor de armas, Carlos Cardoen, requerido por la justicia de los Estados Unidos por presunto tráfico de insumos para la elaboración de bombas de racimo.

Las autoridades norteamericanas dictaron una orden de captura internacional contra el empresario chileno, la que le ha impedido salir de nuestro país desde 1993.

El oficio, de carácter reservado, fue recibido por la Cancillería y remitido a la Corte Suprema, la que designó el 21 de marzo a un ministro instructor de sus filas, Carlos Aranguiz, para evaluar el caso.

Tras ello, el magistrado ordenó ayer martes el arresto preventivo domiciliario de Cardoen y levantó el secreto de la investigación, a la espera que Estados Unidos oficialice la solicitud de extradición, cuyo plazo se extingue el 21 de mayo.

Saddam Hussein en 1987 | Agence France-Presse
Saddam Hussein en 1987 | Agence France-Presse

Desde hace 25 años, numerosas acciones del gobierno norteamericano le impiden al empresario viñatero salir del país, desde cuando Interpol -a petición de EEUU- mantiene una Alerta Roja, que fue retirada en 2009, pero que fue renovada y permanece vigente.

En los años 80, Industrias Cardoen se alió con la Fábrica y Maestranzas del Ejército para producir y comercializar armas, cuya actividad realizó hasta 1987. Y su funcionamiento no estuvo excento de accidentes. Dos años antes de cesar su producción, el 29 de enero de 1985, la planta en Iquique resultó destruida por una explosión, donde murieron 29 trabajadores.

En 1993, Estados Unidos acusó a la compañía de importar zirconio de forma ilegal desde ese país, el químico utilizado para la elaboración de artefactos explosivos.

“Ninguna ilegalidad”

Cardoen vendió bombas de racimo a Irak por 150 millones de dólares, país que mantenía una guerra con Irán con ayuda del gobierno norteamericano.

Pero Cardoen descarta que exista una ilegalidad: “En primer lugar fui autorizado por el gobierno chileno, y con la anuencia y apoyo del gobierno norteamericano, porque en esa época Irak era aliado de Estados Unidos. La acusación no dice relación con exportación de armas; fue absolutamente legítima. Jamás he sido acusado de ninguna ilegalidad en torno a ese tema”, explicó el creador de las bombas de racimo en una entrevista en enero pasado.

“Lo que ellos aducen es la supuesta exportación, desde Estados Unidos a Chile, de un material que se llama zirconio -que pude haber comprado en cualquier parte del mundo, pero que compré en Estados Unidos, porque era mucho más fácil y porque ellos me lo ofrecieron-, y según ellos, esas exportaciones a Chile serían ilegales. Eso es una falacia”, insistió.

“Chivo expiatorio”

“Yo fui y sigo siendo un chivo expiatorio, porque seguramente encontraron que era el más fácil de atacar… pero se les olvidó que los huasitos colchagüinos no entregamos la oreja tan fácil”, advirtió un día antes que el Senado aprobara un proyecto de acuerdo en el que le pidieron al presidente Piñera interceder en favor de Cardoen ante EEUU.

Dichas acciones, en apariencia, reactivaron el interés norteamericano en la causa, considerando que -pese a estar localizado hace décadas en Chile- no habían mostrado interés real en iniciar el proceso de extradición. Hasta que elevaron la solicitud en marzo pasado.

Fuente: BioBioChile

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