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Argentina arranca su huelga mientras Macri busca el apoyo de Trump, empresarios e inversores en EEUU

Justo en el día en que el presidente argentino, Mauricio Macri, se reúne con el presidente estadounidense, Donald Trump, así como con empresarios e inversores, en Nueva York, en Argentina se inicia la huelga general por 36 horas, que agrupa a las dos ramas de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) y a la Confederación General del Trabajo de la República Argentina (CGT), los sindicatos más importantes de ese país.

¿Qué importancia tiene esta huelga de cara a los ajustes del plan económico de Macri y a lo que están viviendo los argentinos en su día a día? Parecería, como tantas otras veces anteriormente, que salen a la luz de los hechos dos Argentinas: una, dominada por la política económica de turno, que trata de recuperar la confianza de los mercados; y otra, la Argentina donde el nivel de pobreza aumenta, la inflación no cede, y la gente sufre cada vez más las consecuencias en su propio bolsillo.

“No puede sostener más su relato de que Argentina va bien, o de que todo era culpa de la ‘pesada herencia’ del kirchnerismo”
– Leandro Morgenfeld, doctor en Historia Económica y Social en la Universidad de Buenos Aires e investigador del Conicet

En cuanto a esas “dos Argentinas”, el Dr. Leandro Morgenfeld señaló en entrevista con DW que “sí, efectivamente, hay dos Argentinas. La del gobierno, que, por su parte, está de nuevo insistiendo en mostrar al mundo a Mauricio Macri como el líder exitoso, para que lleguen las inversiones, para atraer confianza a Argentina, para que se abra el crédito, cada vez con más dificultades, a pesar del apoyo mediático interno, porque la prensa estadounidense ya no lo muestra así. Y la Argentina que vive esos resultados económicos y sociales, que son absolutamente desastrosos”.

Leandro Morgenfeld es profesor de Historia Económica y Social en la Universidad de Buenos Aires e investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), de Argentina. Es autor del blog político “Vecinos en conflicto” y la semana que viene se publica su libro “Bienvenido, Mr. President – De Roosevelt a Trump: Las visitas de presidentes estadounidenses a la Argentina”.

Según Morgenfeld, la imagen de Macri y de las principales figuras gobernantes, como la de la gobernadora de la Provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, vienen derrumbándose desde diciembre, cuando trató de que se aprobara una reforma muy regresiva a las jubilaciones. “Eso produjo movilizaciones y protestas, y el gobierno tuvo que cambiar el proyecto”, apunta Morgenfeld.

Juan Vargas | Agence France-Presse
Juan Vargas | Agence France-Presse

La situación de crisis económica y social se suma a la crisis del gobierno que “no puede sostener más su relato de que Argentina va bien, o de que todo era culpa de la ‘pesada herencia’ del kirchnerismo.”

“Basta traer a la memoria”, dice Morgenfeld, “el presupuesto estatal de 2018”, aprobado por el Poder Ejecutivo y votado por el Congreso. Según este, la inflación de este año iba a ser del 10%. Hoy, los analistas hablan de una proyección de inflación de un 40% hasta un 45%. Según el presupuesto, el dólar iba a asentarse en 19,3 pesos. Hoy ya alcanza casi los 40 pesos. El tercer indicador de ese presupuesto 2018 decía que Argentina iba a crecer un 3,5% en 2018. Como el gobierno reconoció recientemente, este año la caída será de 2,5 puntos, a diferencia de lo pronosticado.

“El gobierno ya reconoce que, en 2019, la economía de Argentina va a caer en un 0,5%. El FMI prevé una caída del 1%; analistas privados prevén una caída muy superior. Macri promete que va a bajar la inflación en 2019 a un 23%, pero los analistas dicen que bajar la inflación un 20% es casi imposible, porque tendría que profundizarse la recesión de la economía, y eso, en un año electoral”, explica Leandro Morgenfeld.

Por eso, las proyecciones del gobierno para 2019, que promete un “déficit cero”, son vistas con mucha desconfianza por la gente, por la incertidumbre que eso provoca. “De ahí viene el descontento social que impulsa a esta medida de fuerza”, señala. Se trata de dos años seguidos de una gran recesión, como no se vivía desde hace mucho tiempo. “Y se prevé que el PBI caiga, en cuatro años de gobierno de Macri, dos puntos. Pero la cáida del PBI per cápita, teniendo el aumento de la población, es mucho mayor”, añade. “Es un fracaso económico enorme”, afirma Morgenfeld.

La mayor pérdida de salario real en una década

Para Gabriel Puricelli, sociólogo y analista político del Laboratorio de Políticas Públicas, esta huelga de 36 horas es una reacción al fuerte deterioro del salario real en Argentina, que, según pronostica, continuará por lo menos el resto del año. Eso se suma, según él, a la preocupación por la subida de la inflación, que, por otra parte, “ya viene creciendo desde antes del gobierno de Macri”. Y añade un dato importante en este contexto: “Se anticipa que 2018 tal vez sea el año de mayor pérdida de salario real en una década. A fin de año se conocerán los indicadores y se sabrá si esto es así”.

Eitan Abramovich | Agence France-Presse
Eitan Abramovich | Agence France-Presse

“Por un lado, este gobierno enfrenta un nivel de conflictividad laboral bastante parecido a la mayoría de los gobiernos democráticos anteriores. No es este un gobierno que esté sufriendo más conflictividad con el movimiento obrero que gobiernos anteriores durante la democracia, salvo el del de Raúl Alfonsín (1983)”, subraya el politólogo. Desde abril de 2018, el gobierno no acierta, según él, con las medidas económicas y los argentinos sufren un deterioro generalizado de la calidad de vida, frente al cual “el gobierno no adopta las medidas correctas para paliarlo, o es indiferente a ello.”

La sociedad perdió la confianza en Macri

“El gobierno ha sufrido la pérdida de confianza de buena parte de la población, y al mismo tiempo no ha demostrado tener desde abril a esta parte, la confianza de los mercados”, explica Puricelli. El apoyo de la sociedad es minoritario, y el de los mercados también. “Según todas las encuestadoras de diversa orientación política, Macri y las principales figuras de su gobierno, en primer lugar, la gobernadora de la Provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, están perdiendo apoyo popular”, destaca Leandro Morgenfeld.

La dura estrategia del gobierno en el terreno monetario y fiscal va a tener, inevitablemente, según ambos expertos, un gran costo social. “Lo veremos el jueves, cuando se publiquen las nuevas cifras de pobreza del Indec”, dice Puricelli. Incluso, señala Morgenfeld, “esta huelga general está por detrás de las demandas de los trabajadores. Se hizo esperar muchísimo”.

En cuanto a si esta huelga podría plantear un nuevo escenario político debido a las alianzas con movimientos de izquierda, Puricelli opina que “la huelga de mañana implica la unidad en la acción, no solo del movimiento obrero, sino de otros sectores de la oposición: socialistas y de izquierda”. Pero esa unidad dura las horas que dura la huelga: “Pasada la huelga, cada uno vuelve a su juego. No se delinean alianzas políticas”, explica. Lo que resalta en el panorama político es la fragmentación: “El kirchnerismo es la minoría más grande dentro de la oposición, y eso no lo cambia el paro de mañana”.

“Macri solo está mirando lo que exigen los prestamistas internacionales”
– Leandro Morgenfeld, doctor en Historia Económica y Social en la Universidad de Buenos Aires e investigador del Conicet

Ambos analistas coinciden en que el sector tecnológico y el de la cultura tampoco están ajenos a las consecuencias de las reformas de Mauricio Macri. El achicamiento de su gabinete, con la degradación, sobre todo, del Ministerio de Cultura a una Secretaría de Estado, lo demuestran.

“La huelga de hoy y mañana es muy importante porque trata de poner freno a la política de Macri”, dice, por su parte, Leandro Morgenfeld. “Porque el gobierno de Macri solo está mirando lo que exigen los prestamistas internacionales, quiere hacer ajustes aún mayores, y deja en segunda instancia a los sectores internos, que son los que están pagando el costo de la crisis”. Esto se refleja en los salarios, las jubilaciones, y en el enorme peso de los tarifazos en los servicios, en el combustible y en los transportes, sobre los ciudadanos. La huelga pretende frenar también los proyectos aún más regresivos del gobierno sobre una reforma laboral o previsional, al estilo de Brasil. “Las reformas regresivas del gobierno de Temer en Brasil no se pudieron aplicar en Argentina porque aquí hay una enorme resistencia, que se expresa en esta huelga general”.

Fuente: BioBioChile

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