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Desarrollo de un plan de infraestructura a largo plazo es clave para mitigar los efectos de aluviones en Atacama

Especialistas del sector público, privado y la academia abordaron la necesidad de desarrollar un plan de infraestructura a largo plazo, que traspase gobiernos, para mitigar los efectos del cambio climático, que ha golpeado duramente a la región tanto en 2015 como en 2017.

En este contexto, la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) realizó distintas propuestas, que incluyen la canalización y ensanchamiento de cuencas de los ríos, construcción de piscinas decantadoras en distintas quebradas de la región, una nueva planificación urbana en las ciudades más expuestas a eventos naturales, entre otras.

Adaptar las ciudades de Atacama al cambio climático, generando el desarrollo de nueva infraestructura y una planificación urbana que se ajuste a los eventos naturales que han afectado a la región tanto en 2015 como en 2017, que a la fecha han dejado miles de damnificados y graves daños a construcciones públicas y privadas, fueron los temas tratados en el Seminario Infraestructura Crítica para el Desarrollo “Atacama Resiliente”, organizado por la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) Copiapó, la Universidad de Atacama (UDA) y la Secretaría Regional del Ministerio de Obras Públicas (MOP).

El presidente de la CChC Copiapó, Juan José Arroyo, señaló al respecto que “en el caso particular de evaluar las obras de mitigación, esto es más que una necesidad de progreso, es una necesidad moral de la sociedad en su conjunto. Nosotros tenemos que lograr que este tema esté en agenda, de que se vayan viendo los avances, independiente del gobierno de turno, debemos recordar que los estudios nacen tras los eventos del 2015, pero perfectamente podrían venir desde el aluvión de 1997 y estaríamos mucho más avanzados, por lo que hacia el objetivo de un plan de infraestructura a largo plazo que proteja a la población debemos apuntar”.

Por su parte, Juan Manuel Sánchez, director general del MOP, destacó la realización del seminario donde estuvo convocada la academia, el sector privado y también el público “para abordar un tema que nos afecta a todos. Los fenómenos del cambio climático nos están imponiendo una responsabilidad de la cual nos tenemos que hacer cargo desarrollando obras de infraestructura que permitan mitigar o adaptarnos a esta nueva realidad. Hoy, en Atacama particularmente, tenemos la oportunidad histórica de poder generar un pacto social y económico por una región segura”.

Según se explicó en el Seminario, para poner en contexto el gasto que le ha significado a Chile los desastres naturales, cada año entre 1998 y 2011, se registraron pérdidas del orden del 1,2% del PIB del país por eventos de este tipo.

RESILIENCIA

Dentro del seminario, uno de los términos más ocupados fue el de “resiliencia”, que se entiende como el concepto de adaptarse a una alteración natural o provocada. Para eso se debe trabajar para detectar los riesgos (en Atacama están los antecedentes de los recientes aluviones), poder gestionarlos, desarrollar infraestructura que genere una adaptación a los riesgos naturales y, en el caso que el evento ya haya sucedido, abordar una reconstrucción eficiente.

Manuel Abad, doctor en Ciencias de la Tierra y académico e investigador de la UDA, quien realizó un diagnóstico geológico de los aluviones de 2015 y 2017 en la actividad, explicó al respecto que “tenemos la responsabilidad todos de estar prevenidos, las señales son evidentes de que la infraestructura y la planificación urbana no están armonizadas con la amenaza a la que estamos expuestos, por lo que tenemos que replantearnos la estrategia de crecimiento y desarrollar obras de mitigación sobre los cauces fluviales”.

PROPUESTAS CChC

En el contexto del Seminario Infraestructura para el Desarrollo “Atacama Resiliente”, Yerko Villela, past presidente de la CChC Copiapó, presentó un plan integral de infraestructura de largo plazo para abordar y mitigar los efectos que han tenido los aluviones en la zona.

Modificar el trazado de las cuencas de los ríos: Uno de los más peligros que se detectaron es el trazado sinuoso (curvas) que tienen las cuencas de los ríos Salado y Copiapó, pues provoca que el agua se desborde por la velocidad que adquiere en su bajada. Por lo mismo, es que se propone rectificarlo, generando trazados rectilíneos dependiendo del sector.

Anchos de la caja del río Copiapó y Salado: El Ministerio de Obras Públicas actualmente se encuentra trabajando en este ítem. Según la CChC se debe considerar un ancho, para el primer caso, de entre 60 y 100 metros (actualmente la parte más amplia tiene 60 metros), y, para el segundo, de entre 50 a 80 metros (actualmente la parte más amplia tiene 30 metros). La variación de tamaño está relacionada al lugar por donde atraviesa el cauce fluvial.

Cambio trazado de rutas en quebradas: Para mitigar los daños que han tenido los aluviones sobre las rutas que están sobre las quebradas, sobre todo en la de Paipote, la propuesta es reubicarlas, situando los caminos al borde de los cerros que circundan las quebradas.

Crecimiento de áreas urbanas y planificación: Se propone generar instrumentos que impidan que el crecimiento urbano de las ciudades influya en el trazado natural de las quebradas, algo que ha ocurrido en los últimos años en distintas áreas de Copiapó y Chañaral.

Piscinas decantadoras: Tomando como ejemplo los trabajos desarrollados en Antofagasta, Tal-Tal y Tocopilla, se propone el desarrollo de un sistema de piscinas decantadoras, con vías de evacuación de aguas que impida que éstas lleguen a áreas urbanas. Del mismo modo, se hizo hincapié en no permitir los asentamientos irregulares sobre estas piscinas, lo que actualmente está ocurriendo en los sectores altos de Copiapó.

Canalización de cauces: Fundamentalmente se propone que en los tramos del río Salado que atraviesan áreas urbanas en Chañaral, El Salado y Diego de Almagro, el cauce sea canalizado, además de contenido con hormigonado y levantar muros a sus costados.

Tranques y embalses: Potenciar el tranque Lautaro y proyectar nuevas obras de este tipo en quebradas que tengan mayor peligro para los habitantes, como un tranque seco en la quebrada de Paipote.

Mayor fiscalización en extracción de áridos: En áreas urbanas está prohibido la extracción de áridos en cuencas de los ríos, por lo que se insistió en que exista una mayor fiscalización en esta área.

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